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LA FE DE ISRAEL EN UN HOMBRE

 

LECTURA DE FONDO

LUCAS 7:1-10

 

En las Escrituras con encontramos con muchos personajes los cuales se han encontrado en la misma situación que nosotros, como es el caso del ladrón de la cruz, representando nuestra condición de pecadores y la necesidad que tenemos de Cristo y de su sangre. Vemos como, después de caso dos mil años, los seres humanos seguimos siendo los mismos y con las mismas necesidades antes Dios.

 

Gracias a esta verdad, podemos vernos a nosotros mismos en distintos personajes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, siendo ellos como un espejo existente a través del tiempo.

 

Es así como nos encontramos con la maravillosa historia de fe de un centurión romano, el cual vivía en la aldea de Capernaúm, unos de los centros de evangelización de Jesús en Galilea. Analizaremos la lectura cuidadosamente, tratando de detenernos en los puntos que servirán cuando tomemos esta historia y la demos vuelta hacia nosotros.

 

JESÚS Y EL CENTURION

 

1.    DONDE MENOS ESPERABAMOS, HABIA UN HOMBRE BUENO

 

Comienza la lectura cuando Jesús regresa y entra a Capernaúm, unos de los centros de operación de Jesús en Galilea como fue antes dicho, después de haber entregado sus enseñanzas a la multitud que le seguía, labor principal de Jesús. No la de recaudar multitudes, sino la de buscar lo que se había perdido.

 

Vemos como la tierra de Judá, en ese entonces, estaba gobernada por el imperio romano, lo cual justificaba la estancia en ese territorio de ciudadanos romanos (como lo fue Pablo). Hace notar el versículo dos que este tenia un siervo, el cual amaba mucho y estaba enfermo y a punto de morir. Como centurión a cargo de 100 soldados o mas en algunos casos, tenia aprecio por uno en particular que, seguramente, tenia cualidades y valores que el centurión apreciaba.

 

Vemos en el Nuevo Testamento el caso de algunos centuriones que tenían una gran fe en Cristo. El caso mas conocido por nosotros es el caso de Cornelio, de la guarnición de Cesarea (Hechos 10) o el centurión Julio, que traslado prisionera a Pablo con benevolencia.

 

Hay muchos casos los cuales nos encontramos con personajes que no eran de la nacionalidad Judía propiamente tal, y tenían un corazón mayormente receptor que los propios "nacionalista". Extranjeros como los samaritanos, que escucharon y aceptaron el mensaje en Juan 4, o el mismo Zaqueo en Lucas 19 quien en su condición de publicano (puesto en un mismo nivel por los judíos como pecador Mateo 11:19) hizo lo imposible para acercarse a Jesús, fueron personas realmente aceptas a la palabra de Dios.

 

Vemos como hay personas justas en los lugares que menos esperamos encontrar, o en personas que nunca nos imaginamos que tenían tal fe en Dios.

 

2.    SIN VER A JESÚS, CREYO EN EL

 

¿Había este centurión escuchado antes de Jesús? Creo que la respuesta es un no. Y esto debido a que si el centurión hubiera escuchado antes hablar de Jesús, o hubiera visto sus milagros y buenas obras, habría traído inmediatamente ante El a su siervo, con esa misma fe de la que recalco Jesús posteriormente.

 

Vemos como el centurión en su estado de desesperación, se encuentra buscando una respuesta para su amigo. Es así como terceros le hablan de Jesús de Nazaret, que estaba en estos momentos en Capernaúm. Seguramente la respuesta del centurión fue "¿Por qué hay tanta revolución en el pueblo, por la llegada de un hombre?" y tuvo que haber sido comenzando de esta pregunta, como personas a su alrededor le contaban que Jesús hacia caminar a los cojos, escuchar a los sordos, y dar vista a los ciegos. Como El podía curar la lepra de una manera instantánea, y sacar demonios de muchas personas. Del oír nació la fe.

 

No solamente le contaron de sus obras, sino que también de sus enseñanzas y de la pureza que tenia el Salvador, mostrada en sus palabras y en sus hechos, lo que produjo en el centurión la humildad que veremos posteriormente. Pero por ahora notemos como este centurión, sin haber visto los milagros de Jesús (es mas, sin haber visto a Jesús) cree que El es la respuesta ante su problema. Es así como del oír del centurión llamo al crecimiento de la fe en el, como las enseñanzas de Jesús fueron capaces de producir en el un corazón compungido y culpable, como su alma se estremeció en un momento antes las palabras del Salvador.

 

El centurión estaba desesperado buscando ayuda a su amigo, y en esa búsqueda encontró ayuda a sí mismo.

 

3.    APROVECHAR OPORTUNIDAS CON LO MEJOR QUE TENEMOS

 

Estaba claro: el centurión quería que Jesús sanara a su ciervo que tanto amaba. Pero llevar a este siervo frente a Jesús en condiciones agonizantes (recordemos que estaba muriendo) iba, seguramente, a traer la muerte del siervo. No había forma de llevarlo y meterlo en medio de la multitud.

 

El centurión podía ir y llamarlo, pararse frente a el y decirle "Desciende a mi casa y sana a mi siervo". Pero al haber crecido la fe en el, y haber visto la bella luz de Cristo, fue que de sus tinieblas el mismo tuvo vergüenza.

 

Sabia que su siervo no podía esperar mas. Que cualquier minuto era valioso, por lo tanto la llamada a Jesús debía ser efectiva. Comprendía que era su única opción, que no iba a existir una segunda oportunidad, que era este el instante y el momento de llamar a Jesús. Así es como manda a personajes que tuvieran una influencia en el pueblo, y fueran capaces de pasar la multitud sin problemas. ¡Quien mas que los ancianos del pueblo!

 

Vemos como el centurión ocupa su mayor recurso para ir a buscar a Jesús. Podría haber mandado a sus amigos, los del versículo seis, pero quizás ellos no hubiesen podido romper con la multitud.

 

4.    LOS QUE LE EXIGEN A JESUS

 

Pero hagamos notar que quienes fueron a buscar a Jesús, fueron justamente los que deseaban matarle y callarlo frente al pueblo, ya que los desviaba de sus tradiciones y hacia al pueblo que abriera sus ojos ante la clase de ancianos que eran.

 

Claro estaba que ellos no iban a ser amables al hablar con Jesús. Es así como se acercan a el y le piden que descienda a la casa del centurión, y por una razón muy obvia para ellos: Porque amaba a los judíos y les hizo una sinagoga.

 

Veamos cual era la percepción de una persona buena para estos ancianos. Una persona buena para ellos es el que les hace bien, de quienes pueden recibir beneficios, de quien les da cosas materiales para sus usos propios. No era una persona buena[1] si se caracterizaba por amable o por ser una persona humilde y recta. No era una persona buena por el amor fraternal que le tenia a su siervo, sino por lo que ellos recibían de el. ¡Cuan lejos estaban de comprender lo que es una buena persona en verdad!

 

Según estas características era obligación que Jesús cumpliera el deseo del centurión. "Porque es digno que le concedas esto". ¡Cuanta arrogancia había detrás de esas palabras!. Seguramente esperábamos en esa situación que Jesús los reprendiera y les diera alguna enseñanza sobre el amor verdadero o sobre el justo juicio. Pero el guardo silencio, esperando por la respuesta indicada.

 

5.    LA PERCEPCIÓN ESPIRITUAL DEL CENTURION

 

Es así como Jesús accede al pedido y, llegando El cerca de la casa, salen sus amigos y le piden que no se acerque ni que entre a la morada, debido a que el centurión no se sentía digno de recibirlo en casa.

 

Vemos como la luz de la verdad brilló por entre las tinieblas del alma del centurión y revelaron el pecado a base de la verdad. El era uno de los motivos por el cual se escribo el libro de Juan (Juan 1:9-12). Comprendió la necesidad de un salvador, y fue capaz de darse cuenta de su vida, haber encarado su propio pecado, y no ser arrogante ante el. Al escuchar la verdad, se compungió de corazón como los primeros cristianos (Hechos 2:37) y entendió la humildad y la necesidad de un Salvador.

 

Llama la atención como el en versículo ocho el centurión entiende la humildad y la necesidad de un Salvador, y que este tenia verdadera autoridad.

 

El hizo una analogía. Como centurión, jefe de soldados, era una autoridad sobre ellos, y que cualquiera palabra que el dijese, era hecha de una manera perfecta por sus siervos. Al escuchar de Jesús en el versículo dos dejo su estado de centurión y paso al de ciervo, dejándole el suyo propio a Jesús. Por lo tanto, al igual que un centurión y su siervo, si Jesús mandaba con sus palabras, estas se cumplían.

 

La percepción espiritual del centurión fue ayudada a entender según su experiencia de la vida. Comprendió así la autoridad de Jesús, lo grande y necesario que era el, y lo humilde que era el centurión ahora como siervo. Dejo de lado la arrogancia, y se puso al mando de Jesús.

 

6.    LA RESPUESTA A LOS QUE LE EXIGEN A JESUS

 

Así es como Jesús, al escuchar estas palabras, se sorprendió de gran manera. Ya que como dice Mateo 21:28-32 vemos como la incredulidad de los judíos era tan grande, que hasta las rameras estaban mas cerca de comprender el mensaje de amor de Jesucristo.

 

Jesús, dándose vuelta y, mirando a los ancianos de los judíos y a todos los que le seguían, dijo estas palabras: "Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe".

 

¿Se imaginan la reacción de los ancianos ante estas palabras? Ellos eran, supuestamente, quienes eran hijos de fe por parte de su padre Abraham. Pero Jesús le da una gran lección de que los extranjeros, que ellos consideraban pecadores, tenían una fe mas grande (y hasta a veces, única) que todos los Israelitas. Toda la fe de Israel estaba en esos momentos en los hombros de un hombre.

 

Jesús sano al siervo sin necesidad de acercarse El en persona. Un casi similar es el de Juan 4

 

Claro esta que debemos hacer notar la gran fe de este centurión, al igual que la mujer que toco el manto de Jesús o cuando amigos rompieron el techo de una casa he hicieron bajar a un paralítico. Quizás esto sea motivo para otro estudio, pero ya es hora de invertir esta historia y mirarnos a nosotros mismo.

 

 

JESÚS Y NOSOTROS

 

Como dijimos en el comienzo de esta lección, veremos como este centurión se asemeja mucho (yo diría hasta demasiado) en nosotros.

 

1.    NOS SENTIAMOS DESESPERADOS

 

¿Cómo se siente Ud. en estos momentos? ¿Está aún buscando una luz? ¿Se ha preguntado en que condición está su alma con Dios? Al igual que este centurión, estamos en una condición desesperada. Nos encontramos en la búsqueda de la luz, en la búsqueda de la salvación, tratando de darle sentido no solamente a nuestra vida, sino que también a nuestra muerte.

 

2.    EN LA BUSQUEDA, ENCONTRAMOS LA LUZ Y CRECE LA FE

 

¿Recuerda como escucho Ud el evangelio? Quizás fue por algún boletín, o por una predicación el la calle, o por algún programa radial. Pero le aseguro, que si Ud a accedido al cuerpo de Dios por intermedio del bautismo, es porque vio su condición de pecador, y encontró la luz y creyó en ella, y fue hecho hijo de Dios no por voluntad humana o de carne, sino por la voluntad de Dios.

 

Como este centurión, no hemos visto y hemos creído en El (Juan 20:29)

 

3.    TOMAMOS AL SEÑOR COMO SALVADOR Y REY

 

Es cuando debemos dejar nuestra arrogancia y seguir el ejemplo de este centurión. Una persona con mucha autoridad, que frente a la luz de Cristo se puso en el estado de siervo y cedió su cargo a Jesús. ¿Confías tú que Cristo es tu Rey Soberano? ¿Lo quieres poner como tal? ¿Crees que en las manos del creados del universo, el puede moldear tu vida como lo hizo con la creación?

 

 

CONCLUSIÓN

 

Vemos como nosotros podemos realizar los mismos pasos que este centurión, y poder recibir el mismo reconocimiento de Jesús que dio en el versículo nueve. Si accedemos a El por intermedio del bautismo seremos personas especiales para El, y no dejara que nuestra fe pase desapercibida frente a sus ojos.

 

¡Cuan bello sería que Jesús vea en nosotros una fe nunca antes vista en la tierra, al igual como fue en el centurión! Y le diré, queridos hermanos, que la Biblia sigue siendo al misma, Dios es el mismo de ayer y hoy, y podemos llegar a alcanzan la misma aprobación de parte de Dios como lo fue en este centurión. Solo reciba entrar a su cuerpo, y reciba a El en su corazón.

 

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[1] Ocupemos la palabra "bueno" como "digna para recibir algo"